No Te Va Gustar volvió a Rosario con un extenso y vibrante recital en el Metropolitano

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La banda uruguaya No Te Va Gustar regresó a Rosario luego de tres años sin shows en la ciudad con un extenso recital en el Metropolitano. Dos horas y media sobre el escenario ante una multitud de fanáticos que le hicieron frente a la tormenta en una noche fría, sin llegar a colmar la capacidad del salón de eventos.

El repertorio fue amplio pese a que, en teoría, el concierto había sido anunciado como presentación del nuevo disco “Suenan las Alarmas”. Es que el grupo uruguayo había girado por el país en los últimos años sin hacer escala en Rosario. Y anoche se hizo un recorrido por los clásicos y las nuevas canciones.

Tras el fugaz paso de Degradé, sonaron las alarmas y desfilaron 34 temas que hicieron vibrar, saltar y emocionar al público. Desde los fanáticos que acamparon desde horas tempranas y ovacionaron cada acorde hasta los “de relleno” que, estáticos y silenciosos, parecían ser acompañantes. Sin dejar de lado los cientos de celulares que se elevaron en el aire para registrar cada segundo del show, una vil condena para los petisos, sin pantallas laterales como plan B.

En el centro de la escena Emiliano Brancciari que, casi sin cortes, desplegó todo el esplendor de la banda con una lista de canciones más variada que la presentada la noche anterior en Luján, cerrando la “herida” de tres años sin visitas a los rosarinos. Difícilmente alguien haya salido del Metropolitano con el reclamo de algún tema.

Con la elegancia que le aportan los 20 años de trayectoria, NTVG mezcló lo nuevo con lo retro con el estilo personal y maduro que llevó a los montevideanos a ser considerados parte del rock nacional argentino. Anoche sin demasiado diálogo y conexión con la gente más que por las canciones y la potencia de la música y sus letras.


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Playlist

“Y el mundo me comió a mí” le dio inicio a la velada. El material reciente parecía ser la estrella de la tormentosa noche, pero las “históricas” acapararon la atención con popurrís explosivos que movilizaron a los fanáticos.

“Destierro”, “Al vacío”, “A las nueve” y “Sin pena ni gloria” le dieron continuidad a la noche, siguiendo con “Ya entendí”, “Llueve tranquilo”, “Verte reír” con el enganchado de “Mañana en el abasto” de Sumo, “Pegame más fuerte”, “El error”, “Para cuando me muera”, “Arde” y “Viento a favor” a continuación.

Llegó “Tan lejos” para captar la atención de todos los presentes, avanzando hacia la potente “Con el viento” enganchada con “Fuera de control” en uno de los puntos vibrantes del espectáculo.

Freno de mano y giro con las melancólicas “No deja de sonar”, “No necesito nada”, “Ese maldito momento”, “Clara”, “Los villanos” y un enganchado histórico que encadenó “Cómo brillaba tu alma”, “Vivir muriendo”, “Yrigoyen” y “Reevolución”.

“Me cuesta creer” volvió a levantar el ambiente, sonó “Prendido fuego” con la llegada de una bandera gigante y el camino hacia el final del show. El Metropolitano vibró al ritmo de “Chau”, “El camino”, “Autodestructivo”, “Nada para ver”, “Te voy a llevar” enganchado con “Todo un palo” de Los Redondos, “No hay dolor”, “Cero a la izquierda”, “Mucho más feliz”, “Pensar” y el cierre, as always, “No era cierto”.

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