“No podemos dormir”, la queja de vecinos de Pichincha por el crecimiento nocturno del barrio

“No podemos dormir”. La frase se repitió una y otra vez en el marco de la visita de vecinos de barrio Pichincha en la reunión semanal de la comisión de Gobierno del Concejo Municipal de Rosario. Los concejales María Eugenia Schmuck (UCR), Norma López (PJ), Roy López Molina y Gabriel Chumpitaz (Cambiemos), Caren Tepp (Ciudad Futura), Horacio Ghirardi (Frente Progresista), Marina Magnani (Unidad Ciudadana), María Fernanda Gigliani (Iniciativa Popular) y Lisandro Zeno (PDP) recibieron a habitantes de esa zona, quienes elevaron sus quejas en relación al crecimiento nocturno del barrio. 

Un numeroso grupo de vecinos manifestó su malestar por la “proliferación” de bares, cervecerías y otros comercios gastronómicos en la zona donde viven y el común denominador fue que, con la presencia de los diferentes bares, los ruidos “son hasta las 4 ó 5 de la mañana” y destacaron que “los domingos no se puede salir a la calle hasta las 9”.

  • “Hay 60 bares en 6 manzanas y cuando reclamamos hablan de lo que invirtió cada uno en sus locales. ¿Saben cuánto invertimos cada uno de nosotros en nuestras casas?”, reprochó un hombre.
  • Un vecino de Güemes y Callao consignó que “venimos con los reclamos desde el 2008” y por lo que ocurre afuera “no se puede salir a la calle hasta avanzada la mañana”, para agregar que “una panadería decidió no abrir” por ello.
  • Otro de los residentes en el sector dijo que “en la zona de Salta y Alvear no se puede ni caminar, hay un local que no entran ni 4 personas adentro y están todos afuera”. A su turno también hicieron referencia a un “bar cultural de Güemes entre Callao y Ovidio Lagos, en el que siempre hay música” y consignaron que no tienen ningún tipo de insonorización.

Un vecino de Güemes y Suipacha dijo “nosotros bregamos por nuestro descanso” y aludió a lo realizado en la ciudad de Santa Fe, donde se instalaron los boliches en una zona determinada, con el transporte correspondiente, para no afectar al resto, en un proceso que llevó 8 años.

Mientras que otro de los integrantes del grupo reclamó: “Nosotros estamos en emergencia” y pidió se “disponga la emergencia en la noche”. En tanto también requirió un habitante del sector se “profundice respecto al registro de oposición”.

La concejala Schmuck, titular de la comisión, precisó que los ediles están trabajando “en una ordenanza que sea taxativa”, que “no deje librada a la discrecionalidad” los distintos aspectos de la regulación. De igual modo entregó a los vecinos copias del proyecto en análisis, y les pidió que hicieran llegar sus opiniones y sugerencias.

El concejal López Molina, consignó que los ediles conocen la situación y agregó que “hasta que cerró Madame lo sufría personalmente”. De igual modo recordó su intervención en el caso de Esperanto y fue enfático al marcar que “tenemos los pies sobre la tierra”. Hizo también referencia al proyecto que en su momento presentaran con el edil Osvaldo Miatello y los ex concejales Jorge Boasso y Diego Giuliano, y sobre el actualmente en tratamiento aludió a que “hay un borrador” después de numerosas discusiones.

El edil de Cambiemos agregó que “desde el Concejo definimos la normativa pero el que dispone la aplicación es el intendente o intendenta”.

En relación a algunas referencias de vecinos sobre la tensión que origina la situación, la edila Magnani recordó que ya hubo un herido de gravedad, respecto a la joven que recibió un botellazo en la cabeza en la puerta del desaparecido La Chamuyera. Igualmente dijo que “el proceso” en la búsqueda de la nueva normativa “no es fácil por todos los actores que intervienen”.

En tanto la edila López mencionó que en la ordenanza anterior se preveían zonas promovidas, para plantear que la actual ordenanza, “la 7218 no está dando resultados”. Entre otros aspectos, hizo alusión a la necesidad de consensuar todo lo que es insonorización.

Por su parte, la concejala Tepp, en relación al aspecto que plantea la mediación entre vecinos y dueños de boliches, en la normativa en discusión, dijo que ello es para “evitar que no haya un apriete del dueño” del local hacia los vecinos.