Murió María Soledad Ferreyra, ejemplo de superación: sufrió un ACV que le dejó graves secuelas y siguió estudiando Psicología


La Facultad de Psciología de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) informó este jueves el fallecimiento de María Soledad Ferreyra, la estudiante de que había sufrido un ACV hace seis años que le había dejado graves secuelas y siguió adelante con la carrera que estudiaba con la ayuda de un equipo de profesionales. Se trata de un caso emblemático que sacude la vida universitaria. 

Sole, como la llamaban cariñosamente, sufrió un accidente cerebrovascular hace seis años que la obligó a “una forma de vida distinta”, según ella mismo describió en una entrevista con el Diario La Capital. Se comunicaba a través de una computadora y un sistema operativo especialmente desarrollado ya que el ACV le ocasionó una cuadriplejia espástica, dejándola sin poder caminar ni hablar, entre otras lesiones.

Con creatividad, búsqueda de recursos económicos y mucho amor, el equipo de profesionales que la asistía logró que Soledad pudiera utilizar dos programas de comunicación alternativa como el comunicador 5 y click2speak, a través del que con un joystick y un mouse que movía con los dedos era posible que ella escribiera y el texto se puediera leer en la pantalla y escuchar. Así podía estudiar y responder preguntas el día de la mesa de examen y dar cuenta del bagaje conceptual.

“Se expresa a través de la mirada, de algunos movimientos de los dedos y de una gran aliada: una notebook que cuenta con un programa adaptado a sus necesidades. Aunque su cuerpo recibió los embates del derrame cerebral, su memoria, sus pensamientos y su capacidad intelectual están intactos. Lo mismo que sus emociones. El año pasado, gracias a la mirada atenta y la participación activa de una investigadora de Conicet, la doctora María Andrea Guisen (y otras profesionales), la estudiante —que vio interrumpida su carrera de manera abrupta— regresó a las aulas de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario para volver a rendir los exámenes que le faltan y cumplir con uno de los grandes sueños de su vida: ser psicóloga”, relataba la crónica del diario en febrero de este año.

En este camino de regreso, la tarea conjunta de profesionales vinculados a la discapacidad, y el aporte de la UNR, pusieron lo que era necesario para que el deseo y los derechos de Soledad se cumplan. Un enorme trabajo de equipo en el que resultan también imprescindibles la voluntad, el amor y el esfuerzo de Mirta, su mamá. Soledad era la menor de tres hermanas. Hasta que tuvo el ACV trabajaba, estudiaba, convivía con su novio, adoraba juntarse con sus amigos. De un momento a otro, como suceden estas cosas, su mundo se transformó en otro.

“Recuerdo que tenía una vida común. Previamente no tuve síntomas… del accidente cerebrovascular me acuerdo que sentí un mareo y me acosté. Todavía no se por qué llevé el celular. Empecé a vomitar mucho. Yo vivía cerca del Shopping Alto Rosario y pasó un tren. Escuché el silbido a lo lejos y pensé que algo andaba mal, que no se me iba a pasar, y alcancé a llamar”.

Cuando se despertó en terapia intensiva, no sabía dónde estaba. “Me quise poner de costado porque estaba incómoda; sentí que no tenía fuerza, entonces con una mano me agarraba de la baranda de la cama. Miré mi cuerpo: estaba igual, y me volví a dormir. Cuando me pasaron a una habitación escuché a mi mamá contar qué había pasado ese día, y no entendía, cuando fui recuperando la conciencia, sí”.

Dice que no imaginó que su vida cambiaría tanto. Soledad empezó a comprender que no podía moverse, ni hablar. Que debía alimentarse por una sonda. Pero aún en ese abismo, con el paso del tiempo fue recuperando ciertas ganas de hacer cosas y así llegó al Cedite, el Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnologías Especiales de la Universidad Tecnológica de Rosario (UTN) donde comenzó a relacionarse con las computadoras que le permitieron vincularse con el exterior.


El equipo


La doctora María Andrea Guisen, experta en tecnologías para la inclusión social de la discapacidad (miembro del Instituto de Estudios Sociales, Conicet-Uner), estaba colaborando en ese mismo lugar. Es una investigadora que dedica todos sus esfuerzos a acompañar a quienes por diversos motivos encuentran limitaciones que les impiden desarrollar su potencial en la vida. Guisen construye junto a ellos nuevas posibilidades. “Observaba lo que Soledad hacía en el Cedite, y me daba cuenta —por lo que ella transmitía— de que podía más, mucho más. Por eso me interesé especialmente y de a poco me fui acercando para intentar desarrollar, juntas, un plan, un proyecto con herramientas específicas que contemplara todas sus posibilidades y que fuera más allá de la contención y lo recreativo”, expresaba la especialista.

Cecilia Barraqué es una licenciada en psicopedagogía que formaba parte del equipo terapéutico de Soledad Ferreyra. Había sido convocada por Guisen para actuar como nexo entre la estudiante y la Facultad de Psicología. Entre otras tareas se hicieron las adaptaciones curriculares pertinentes para los exámenes finales. La profesional conversaba con los profesores y directivos a menudo, para que el tránsito de Soledad por los pasillos de la facultad sea cada día “más gratificante y más accesible”.



El comunicado de la Facultad de Psicología


Con profundo dolor, la Facultad de Psicología declara duelo institucional por el fallecimiento de la estudiante María Soledad Ferreyra. En el día de la fecha se suspenderá el acompañamiento pedagógico virtual a partir de las 15hs. Soledad Ferreyra, quien a pesar del ACV que sufrió hace seis años (y que le ocasionó una cuadriplejia espástica, dejándola sin poder caminar, ni hablar, entre otras lesiones), decidió seguir adelante.

Con la fortaleza y el entusiasmo que la caracterizaban, retomó la carrera y fue avanzando gracias al amor y al sostén de su familia, de su mamá, Mirta, también gracias al apoyo de su Psicopedagoga, Cecilia Barraque, y de la facilitación y accesibilización tecnológica de Andrea Guisen. Con mucho esfuerzo actualmente se encontraba cursando Evaluación y Psicodiagnóstico y Psicoanálisis y Psicopatología. Agradecemos a sus docentes titulares Gabriela Gastaldi y Susana Splendiani, como así también a sus docentes de prácticos Juan Pablo Lovey y Daniela López, quienes siempre estuvieron muy predispuestxs a acompañar y atender su situación particular, haciendo más amable su trayectoria educativa por la facultad. De igual modo no queremos dejar de mencionar el gran trabajo de la Subsecretaría de Inclusión para Personas con Discapacidad de la Provincia de Santa Fe para mejorar su calidad de vida y las prestaciones que María Soledad necesitaba.

Queremos recordarla en su valiente participación en el Encuentro de Derechos Humanos del año pasado y con las palabras de la compañera nodocente Silvana Reta: “sus ojos reflejaban lo que decía, nada la limitaba en su deseo de vivir. Sole expresaba en su rostro el lenguaje, risas y sobre todo, amor a lo que hacía. Hoy nos deja su lucha. Nunca sabremos qué somos capaces de lograr si no nos atrevemos a intentarlo, ella lo intentaba día a día. Siempre estarás en mi corazón Soledad Ferreyra”.

Su paso por la facultad nos deja una gran enseñanza. Acompañamos en el dolor a familiares, amigas, amigos y compañerxs de estudio.