Investigan si siete casos de abuso fueron perpetrados por el mismo violador serial

La fiscal de Delitos Sexuales, Alejandra Raigal, y la Policía de Investigaciones (PDI) intentan establecer si al menos siete casos de abuso o intentos de violación que se produjeron en los últimos meses en Rosario fueron perpetrados por un mismo atacante. Las primeras conjeturas relacionando los distintos episodios aparecieron cuando el modus operandi en todos los casos era similar, pero luego las sospechas se acrecentaron. Es que se realizaron dos identikits de dos abusos distintos, uno a cargo de la Unidad Regional II y otro a través de la PDI, y ambos revelaron muchas coincidencias.

El atacante tiene 1,70 metros, tez trigueña, pelo corto y una cicatriz en el rostro, descripción que a grandes rasgos coincide en al menos siete casos.

Es por eso que la fiscal Raigal intentará recabar más información y reunir más testimonios para establecer si se trata del mismo abusador serial que actuó en todos los casos.

El pasado jueves se conoció el último de estos casos, una empleada de una veterinaria que fue atacada en el local de San Nicolás al 300. La mujer, que logró ahuyentar a su agresor con una tijera, dijo que el hombre “atacó a seis chicas más”. Lo describió “morocho, de tez trigueña, de unos 25 o 30 años, y tiene una cicatriz abierta en la mejilla izquierda”, además de señalar que “circula bien vestido en una moto negra”.

Además, se conoció además el testimonio de Sofía, una chica de 19 años que trabajaba en una librería de Sarmiento al 4300, donde el pasado 20 de mayo fue maniatada y abusada. “Leí la noticia de otros abusos y las características eran la de la misma persona”, sostuvo.

El pasado 20 de mayo ella estaba tras el mostrador en una librería de Sarmiento al 4300, a pocos pasos de la comisaría 15ª. Un cliente ingresó al local, preguntó por algunos artículos y se fue. “A los quince segundos volvió a entrar y compró un gorro. Cuando giré para buscar una bolsa me dijo: ‘Esto es un robo, metete para adentro’. Y me hizo el gesto como que tenía un arma en la cintura”, dijo. Agregó que el atacante le puso “precintos en el cuello, en las manos y en los tobillos. Yo le decía dónde estaba la plata pero él no se ubicaba y se ponía nervioso. Y me dijo: «Si no me decís dónde está la plata yo a vos te mato»”.

“Después de agarrar la plata me quiso sacar la ropa. Le pedí llorando que no me haga nada y me ajustó el precinto del cuello, me lastimaba, y me amenazó con ahorcarme”, le contó Sofía a Telefé Rosario y a El Tres, y añadió: “Me abusó, hizo todo lo que quiso, agarró sus cosas, salió corriendo y se fue en la moto”.