Entregarán diploma de honor a los “héroes” que rescataron a un nene en Pellegrini al 1300

El Concejo Municipal aprobó un proyecto para entregarle un diploma de honor a los “héroes” que rescataron a un nene a punto de caerse de un balcón en un edificio de Pellegrini al 1300. La iniciativa, del edil Roberto Sukerman, se hizo eco de la situación que conmoció a la ciudad aquel 5 de agosto.

Se trata del episodio en que vecinos lograron rescatar un niño de 8 años, llamado Franco Freyre, cuando se encontraba colgado en un balcón de un edificio. El hecho fue filmado por vecinos y se viralizó en las redes sociales.

  • En las imágenes puede verse el accionar de dos hombres sosteniendo al menor: uno desde el balcón del octavo piso por los brazos y otro, subido a un banco, se estira corriendo peligro de caer al vacío para sostener las piernas desde abajo.
  • Finalmente, desde la izquierda de la imagen se ve cómo un tercer hombre salta de balcón en balcón y llega hasta donde estaba Franco descolgado al vacío. Tomó al niño de los brazos, lo alzó por encima de la baranda y lo abrazó contra su pecho.

El héroe inesperado se llama Pablo Grana, vive en un edificio lindero con el de la familia de Franco y sufre de vértigo, así y todo, como él mismo admitió, tomó la decisión de salir en ayuda del pequeño.

La desesperante situación alteró la rutina del barrio, cuando se realizaba al mismo tiempo una marcha contra la legalización del aborto, donde estaba su madre. “El Concejo reivindica todas aquellas acciones tendientes a construir una sociedad más justa e igualitaria, con valores como la solidaridad y la abnegación como estandartes”, señalaron para explicar la medida.

En detalle

“A Franco se lo ve desnudo en el video porque tiene un retraso madurativo y se había hecho un poquito de pis encima y mi cuñado le sacó la ropa para darle una ducha”, contó Sebastián, el papá del pequeño en cuestión. “En el transcurso en que le prepara la ducha, mi cuñado tiene necesidad de ir al baño. Ese balcón que se ve en el video siempre está con las persianas bajas y tiene un cerrojo a una altura como para que Franco no la alcance, pero se ve que los estímulos que recibe en terapia adquirió la habilidad de hacerlo, nos enteramos en ese momento”, agregó.

“Esa persiana está siempre baja y él juega adentro, cuando sale lo hace con la supervisión de alguno de nosotros”, indicó Sebastián, y añadió: “Esta vez acercó una silla, corrió el pasador, levantó la persiana y salió a jugar con una pelota de goma, de esas que rebotan mucho, que se le fue a la avenida. Un hombre la agarró y le dijo que se quedara tranquilo que bajara a buscarla”.

El padre del pequeño contó que el retraso madurativo que tiene Franco hace que entienda lo que se le dice en forma “literal”. “No entiende como nosotros que bajar es en un ascensor o una escalera, calculo que en su razonamiento debe haber pensado ‘si puedo subir por esta baranda, puedo bajar también hasta llegar al piso’ y fue lo que hizo”, relató.

“Así fue como Franco bajó hasta que los piecitos le quedaron en el aire y empezó a gritar”, continuó Sebastián, y agregó. “El vecino de abajo, que escuchó los gritos, reaccionó rápidamente, se subió a un banco y le sostuvo los pies, mientras mi otro nene de ocho años, que vio lo que pasaba, llamó a mi cuñado, que estaba en el baño. Salió y atinó a agarrarlo de las manos”.

El héroe

“A mí lo que me alerta es que se escucha mucho griterío, gritos desgarradores, ni me imaginé cuando salí que sucedía lo que estaba pasando. Cuando me di cuenta lo que pasaba y veo a Franco colgando, le avisé a mi señora que cuidara los nenes míos, que son chiquitos, y me mandé, ni lo pensé”, contó Pablo.

“Yo estoy en un octavo piso y tuve que pasar todos los balcones del medio, porque ellos están en otra torre y sí, le tengo miedo a las alturas, no me acercó a la baranda del balcón, pero en ese momento ni lo pensé, vi lo que pasaba y me mandé”, contó al recordar ese momento, y confesó: “Me repetía mil veces, ‘no mirés para abajo'”.

“Lo hice porque vi que no tenían forma de sacarlo al nene, como lo estaban sujetando no iban a aguantar, para poder levantarlo necesitaban a alguien más”, continuó Pablo, y concluyó: “Ahora que sabemos que salió todo bien, siento mucha emoción, un gran alivio también. Me gustaría que de esta historia quedara como mensaje que nos ayudemos, que vale la pena”.