“El Puerto de la Música es una deuda que tiene la ciudad”, expresó la intendenta Fein

La intendenta Mónica Fein celebró la recuperación de los terrenos de la Zona Franca de Bolivia en la costanera centro, tras un acuerdo entre el gobierno nacional y su par boliviano. Además volvió a la carga con un viejo proyecto del Frente Progresista en esa sector: “El Puerto de la Música es una deuda que tiene la ciudad”.

  • Fein reconoció las tareas realizada por la ex canciller Susana Malcorra y por el actual, Jorge Faurie. Agregó que se deberán realizar trámites para resolver la remoción de la chatarra que se encuentra en el lugar. Enfatizó que el sector recuperado comprende avenida Belgrano entre Rioja y avenida Pellegrini, de cara al río Paraná.

Por otra parte, insistió con un viejo anhelo del socialismo: la realización de la obra del Puerto de la Música, cuyo proyecto fue presentado por el ex gobernador Hermes Binner. “Es una deuda que tiene la ciudad. Son obras que cambian la vida de una ciudad. Nos vamos acercando a esos proyectos que son fundamentales para el futuro”, comentó.

“Uno tiene que mirar la ciudad para dentro de 10 o 15 años. La cultura es una forma de inclusión y desarrollo. Tengo expectativa para que el Puerto de la Música se haga en Rosario”, concluyó. “Cambian los gobiernos y Capital (Federal) sigue siendo un lugar de obras monstruosas donde todos los argentinos aportamos. Pensar en un país federal es pensar que Rosario tenga el desarrollo que se merece”, finalizó.

Puerto de la Música

El proyecto original detalla un complejo cultural de sala de conciertos, centro de exposiciones y escuela de música en esa zona de la ciudad. Su diseño estuvo a cargo del ya fallecido arquitecto brasileño Oscar Niemeyer y se lo apuntó como un nuevo ícono arquitectónico.

En sus ideas, ubicó una estructura de 80 metros por 120, con una altura de 42 metros y, con similitudes a la Ópera de Sídney o la Catedral de Brasilia sobre la costa del río Paraná en parte del actual puerto, a unos 1.500 metros al sureste del Monumento Nacional a la Bandera. Fue pensado con una capacidad interna de 2.500 espectadores y una explanada externa para más de 35.000 personas.

“Al proyectar este teatro para Rosario, en Argentina, mi preocupación fue mantener dos soluciones arquitectónicas que vengo adoptando cuando se trata de un teatro. Primero, garantizar que el espectáculo no se limite sólo a los que están en la platea, sino que también alcance a los de afuera, veinte o treinta mil personas, pudiendo participar del mismo. Solución que debí haber adoptado mucho antes, garantizando al teatro otra importancia.

La otra solución, que no me canso de repetir en todos mis proyectos, consiste en llevar al espectador directamente al foyer y a la sala de espectáculos, lo que evita obligarlo a una circulación más larga e innecesaria.

También me preocupa dar al nuevo teatro una forma diferente, creando sorpresa arquitectónica con la que busco caracterizar mis obras.

Me acuerdo que al dibujar el corte transversal del proyecto, la curva sobre la platea pedía una solución más favorable a la acústica; al contrario que en el escenario, donde se necesita justamente mayor altura. El aspecto exterior del proyecto estaba así definido de forma nada arbitraria, sino ligado al problema estructural que surgía.

Dejamos el trabajo de lado por dos o tres días, interesados en examinarlo de nuevo por última vez. Todo nos pareció correcto y es optimista que estemos presentando a ustedes este proyecto”.

Oscar Niemeyer