El juicio por la explosión de Salta 2141 comenzará el 8 de mayo

El juicio por la explosión ocurrida en Salta 2141 el 6 de agosto de 2013, que dejó 22 muertos y muchos heridos, comenzará el 8 de mayo a las 9 en el Centro de Justicia Penal. La causa tiene 11 personas acusadas por el delito de estrago culposo agravado.

Las partes recibieron la notificación de la Oficina de Gestión Judicial (OGJ) este jueves. El debate oral y público se desarrollará por la mañana los lunes, miércoles y jueves, y por la tarde los martes. Los viernes no habrá audiencias. El tribunal que juzgará a los acusados está integrado por Marcela Canavesio (presidenta), Rodolfo Zvala y Juan Carlos Leiva (vocales).

En la investigación fueron procesados –por ser una causa del viejo sistema procesal penal– los inspectores de la empresa Litoral Gas Gerardo Bolaños, Guillermo Oller y Luis Curaba; el jefe de esa sección, Claudio Tonucci, y la gerenta técnica Viviana Leegstra.

Además, están comprometidos el gasista Carlos García y su ayudante, Pablo Miño; el gasista que trabajó doce días antes de la tragedia, José Allala; y los tres integrantes de la administración del edificio siniestrado, Mariela Calvillo, Norma Bauer de Calvillo y Carlos Repupilli.

La peor tragedia

El edificio residencial ubicado en calle Salta 2141, entre bulevar Oroño y la calle Balcarce, en la zona microcentro de la ciudad, presentaba problemas con el suministro de gas natural de cañería, semanas previas al hecho. Debido a ello, el consorcio que administra dicho edificio (compuesto por tres cuerpos de diez pisos cada uno) decidió realizar la denuncia correspondiente ante el concesionario Litoral Gas, la empresa encargada de proveer el servicio, los días 23 y 24 de julio.

Una vez que la empresa constató el problema, el procedimiento indica que para trabajar dentro de la propiedad se debe contratar a un gasista matriculado y habilitado, ya que a la proveedora del servicio no le corresponde esa tarea.5​

Para poder realizar el trabajo –que consistía en cambiar una válvula reguladora de presión– debió cerrarse la entrada de gas durante varias horas. Sin embargo, después de que se realizó el trabajo y de que el servicio de gas volvió a la normalidad, el 2 de agosto varios ocupantes del edificio llamaron a Litoral Gas quejándose por el incesante olor.

La mañana del martes 6 de agosto, ante la persistencia del olor, el gasista ―citado por el consorcio― volvió a presentarse en el edificio, y dio cuenta de que el regulador estaba mal ajustado y debía cambiarse.6​ Simultáneamente, los vecinos de la cuadra afectada realizaron llamados al 911 denunciando que un fuerte olor a gas invadía el sector y que, en el área que rodea el edificio, escuchaban un silbido molesto.

El portero del edificio declaró que bajó ocho pisos hacia la entrada para ver que sucedía. Allí, vio que el gasista y su ayudante salieron corriendo al ver que el ambiente estaba contaminado por grandes cantidades de gas. Tanto el gasista como el ayudante salieron corriendo en distintas direcciones y el portero gritaba a viva voz: «¡Va a morir gente!».

En ese instante, a la hora 9.38, ocurrió la tragedia: una fuerte explosión invadió la manzana, derrumbando el segundo cuerpo del edificio y destruyendo gran parte de los otros dos. Los edificios aledaños también sufrieron las graves secuelas al romperse vidrios, ventanas y puertas. La onda expansiva alcanzó los 500 metros, originando serios daños. La explosión fue escuchada hasta a 7 kilómetros del lugar así como en las localidades vecinas de Capitán Bermúdez y Funes.

En total fallecieron 22 personas y 88 resultaron heridas. Al funcionar como chimenea para el gas, el edificio afectado resultó destruido por completo: el cuerpo central de nueve pisos se derrumbó y los otros dos quedaron con serio peligro de derrumbe. Al menos 1079 domicilios resultaron afectados, de los cuales 204 quedaron inhabitables.​ Luego de cinco días de búsqueda, el 12 de agosto hallaron sin vida a las últimas personas desaparecidas.