El jefe de la Policía de Santa Fe pidió licencia y que lo investiguen tras ser mencionado en la causa de los fiscales presos


El jefe de la Policía de Santa Fe, Víctor Sarnaglia, pedirá formalmente este miércoles licencia a su cargo y se presentará espontáneamente ante la Justicia de Rosario. El titular de la fuerza santafesina ya adelantó verbalmente su pedido de licencia y la formalizará en las próximas horas.

Se trata de un coletazo de la causa por el juego clandestino en la que están detenidos los ex fiscales rosarinos Patricio Serjal y Gustavo Ponce Asahad. El jefe policial en licencia viajaría este jueves a Rosario ante los fiscales Luis Schiappa Pietra, Matías Edery y Gisela Paolicelli

Trascendió que en un listado secuestrado en la casa de la secretaria del empresario Leonardo Peiti aparecen nombres y zonas policiales. En un manuscrito indican pagos mensuales por protección y aparece “Sarna”, sin más detalles.

Tras el trascendido público, Sarnaglia pidió la licencia verbalmente. “Lo hace hasta que se aclare la situación y para resguardar su buen nombre y honor”, señalaron desde su entorno.

Sarnaglia no está imputado ni fue allanado en la causa por juego clandestino. Vale destacar que asumió como jefe de Policía de la provincia en diciembre con la llegada de la gestión del gobernador Omar Perotti y del ministro de Seguridad, Marcelo Sain. El comisario estaba retirado y fue convocado especialmente por las entonces nuevas autoridades provinciales para asumir en el cargo.

Por la licencia solicitada, la jefa provisoria de la Policía preventiva de la Provincia será Emilce Chimenti.



“Solo Sain me dice ‘Sarna'”


“Debo señalar que a excepción del ministro de Seguridad (Marcelo Sain), nadie que conozca me llama con el diminutivo de mi apellido”. Incluyendo esa frase, el jefe de la Policía de Santa Fe, Víctor Sarnaglia, redactó una nota que planea presentar este jueves ante los fiscales para ponerse a disposición y que se investigue la difusión de una hoja en la que se sugiere la existencia de una red de corrupción policial que incluye un eslabón al que se identifica como “Sarna”.

“No necesito defenderme de nada, no soy un delincuente. No sé si soy yo el que está ahí. Le pido a los fiscales que lo aclaren. Y que aclaren primero cómo es que se filtra una prueba que aporta un arrepentido. Cuál es el objetivo  de que aparezca ese papel en la prensa. Ni siquiera sé si está en la investigación o es un invento de alguien. Quiero que lo aclaren. Porque si yo tenía cinco millones de dólares porque estoy en la joda, con la aparición de ese papel hago desaparecer todo”, explica Sarnaglia fuera del escrito.

Se refiere a la hoja de papel escrita a mano que se divulgó durante la investigación contra el ahora detenido ex jefe de fiscales Patricio Serjal, acusado de haber recibido coimas para no investigar a quien pagaba ese dinero, Leonardo Peiti, imputado como miembro de una banda dedicada al juego clandestino

Se deduce de ese escrito que por cada “garito” o casino clandestino se abonaban 10 mil pesos por mes “para comisarios” que debían repartirse con sus superiores, otros diez mil pesos para un tal “Sarna”, más otros 10 mil por gastos “de la Policía Federal y Fiscalía”.

Hasta ahora, el jefe de Policía Víctor Sarnaglia no había respondido a esas insinuaciones. Pero esta semana decidió redactar un escrito para “aportar cualquier tipo de elemento probatorio que importe avanzar detrás de la investigación por corrupción policial”, derivada de la investigación que se lleva adelante a los fiscales Gustavo Ponce Asahad y Patricio Serial.

Menciona Sarnaglia en el escrito que finalmente no va a presentar una nota publicada por el Diario La Nación, en la que se hace referencia a esa hoja con inscripciones que detalla el dinero que bajo el concepto de “gastos” iría a parar a jefes de dependencias policiales. “Desconozco verdaderamente la existencia e incorporación a la causa de tal foja”, enfatiza Sarnaglia.

No lo dice en el escrito, pero para Sarnaglia resulta “extraño” ese papel, que no nombra a ningún comisario, pero sí replica las primeras cinco letras de su apellido, casualmente el mismo apodo con el que suele llamarlo el ministro Sain.