El fin del ciclo Binner y la renovación en el socialismo

Se vienen cambios en el socialismo. A cinco años de haber encabezado el Frente Amplio Progresista y haber sido segundo en las elecciones del 2001 detrás de la figura de Cristina Fernández de Kirchner, Hermes Binner no seguirá al frente del Partido Socialista y se vislumbra una renovación en el partido.

En ese sentido, uno de los nombres apuntados para reemplazarlo en el cargo desde junio próximo es el ex gobernador y actual titular de la Cámara de Diputados provincial, Antonio Bonfatti. Sin embargo, se hicieron escuchar las críticas por la floja performance electoral del partido en 2015 y suenan otras posibilidades.

El ajustado triunfo del gobernador Miguel Lifschitz sobre Miguel Del Sel (PRO), el cuarto lugar de Binner en su frustrada aspiración por ser senador nacional y el magro dos por ciento de Margarita Stolbizer como candidata presidencial por Progresistas fueron algunas de las cuestiones que plantearon la renovación.

En el último congreso socialista, hubo cuestionamientos y dos nuevas líneas internas se presentaron para ocupar el lugar de Binner: “Evolución y Cambio”, encabezada por el legislador porteño Roy Cortina, que pretende el lugar, e “Igualdad y Participación”, que responde al senador nacional Rubén Giustiniani y que podría postular a Héctor Polino.

Desde el oficialismo socialista se asegura que hay ánimo de “sellar una lista de unidad”, como ocurrió en los últimos años. Sin embargo, están fijadas las elecciones internadas para el 19 de junio próximo, con cierre de listas para el 19 de este mes.

“Todos los partidos estamos en crisis, tenemos que hacer un debate hacia adentro, aggionarnos y abrirnos no sólo a los afiliados, sino a los independientes y las sociedades civiles. Debe haber más flexibilidad y amplitud”, sostuvo Bonfatti, quien aclaró que no buscó ser candidato a suceder a Binner y que su postulación respondió al “reconocimiento” de parte del partido a su figura.

En contracara, Roy Cortina evaluó que el socialismo “tiene una crisis de identidad” y consideró que la solución pasa por “iniciar un proceso de cambio, evolución y renovación”.

“El desafío del socialismo es convertirnos en una alternativa nacional”, expresó el gobernador Lifschitz, quien tuvo a su cargo el cierre del encuentro del partido, en el que pidió además a la militancia “generar toda la autocrítica que sea necesaria para no caer en los mismos errores del pasado”.