Dujovne viaja a Washington con una oferta para que el FMI libere 29 mil millones de dólares antes de lo previsto

El ministro de Hacienda de la Nación, Nicolás Dujovne, viaja a Estados Unidos para reunirse con la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde. Tras los anuncios para intentar equilibrar el déficit fiscal, el equipo económico argentino negociará con el organismo multilateral de crédito y definirá detalles de los adelantos de dinero que el gobierno pidió días atrás.

Dujovne expondrá este martes en Washington el nuevo compromiso de reducir el déficit fiscal que Argentina asume a cambio de acelerar los desembolsos previstos para 2019 y 2020.

  • Hace unos días la propia Lagarde subrayó que ante “las condiciones más adversas del mercado internacional”, las autoridades argentinas “trabajarán para revisar” el plan económico del gobierno con el objetivo de “fortalecer a la Argentina”.
  • El gobierno confirmó que aumentará los impuestos a las exportaciones en el marco de la situación de “emergencia” que atraviesa el país. Con esto, las arcas estatales tendrán un refuerzo en 2019 de $ 280 mil millones.

Según precisó Dujovne, se adelantará el esquema de baja de la alícuota para las exportaciones de poroto, harina y aceite de soja, que quedará en 18%.

En detalle

El plan de Nación “a todo o nada” es ir al déficit cero, es decir, equilibrio fiscal en 2019. Es la última carta que tenía para ofrecer el Gobierno con un solo objetivo: convencer al FMI de que libere USD 29.000 millones en 2019 y permita hacer frente al pago de la deuda.

Se le pide al Fondo que adelante los desembolsos previstos para 2020 y 2021 (en total unos USD 16.000 millones) al año próximo. Esto sería una señal clave para dar certeza sobre la capacidad de pago de la Argentina. Pero nada es gratis. Para conseguirlo, el equipo económico también se ve obligado a adelantar los tiempos para alcanzar la meta de déficit primario. Resumiendo: el Fondo acelera los desembolsos un año antes de lo previsto y a cambio el Gobierno tiene que cumplir con su “ofrenda”, es decir, la meta de equilibrio fiscal también un año antes.

Bajar el riesgo país se transformó por el momento en un objetivo secundario. Es decir que la prioridad está puesta ahora casi exclusivamente en convencer al staff del organismo de que esta vez sí será posible cumplir con el objetivo de déficit cero. Los antecedentes no juegan a favor: la última vez que se prometió el equilibrio total de las cuentas públicas para recibir plata del Fondo terminó en default.