Del Frade y el crimen en el casino: “Parece un hecho que busca generar terror en la población”

El crimen de un hombre este sábado por la noche en el City Center Rosario generó conmoción y la investigación del hecho no muestra indicios que la víctima haya sido un blanco específico de los atacantes en moto. El fallecido fue Enrique Elsino, un hombre de 64 años que era contador y gerente de la sucursal Las Parejas del Banco Nación.

Este sábado a la noche, Elsino estaba en un balcón del sector de fumadores del casino de la zona sur rosarina cuando dos hombres abrieron fuego desde una moto en la que circulaban. Una de las balas impactó en su cabeza, tras lo cual fue trasladado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), donde falleció este domingo por la mañana.

El asesinato del contador se inscribe en una ola de hechos de sangre que muestran un recrudecimiento de la violencia en Rosario, fenómeno que desde el gobierno provincial de Omar Perotti atribuyen a la reacción de las bandas criminales frente al cambio de gestión provincial, y del fin de un supuesto “pacto de gobernabilidad” que sectores del Frente Progresista habrían sostenido con las organizaciones narco, que se estarían negando a “perder” su territorio y su poder.

Carlos del Frade, que es diputado provincial por el Frente Social y Popular y que ha denunciado a través de los años los cruces entre la criminalidad y la política, aportó al debate con una reflexión que posteó este domingo por la siesta en sus redes sociales. En el texto publicado, señala un cambio en el modus operandi de las bandas rosarinas y apunta que “parece que buscan generar terror”.

“El asesinato del contador Enrique Elsino, gerente del Banco Nación en la ciudad de Las Parejas, producido el sábado 11 de enero en la zona de fumadores del casino City Center, no tiene, a esta hora de las investigaciones, ninguna connotación especial. Y eso, quizás, lo convierte en un hecho peligrosamente especial. Tirar a matar porque sí no formaba parte de las bandas rosarinas hasta ayer. Parece más un hecho que busca generar terror en la población que otra cosa. Y he allí, entonces, su peligrosidad”, reflexionó el legislador. 

“‘La sangre derramada no será negociada’, fue una frase que irrumpió en los años setenta. Medio siglo después, cuando los cuerpos de pibas y pibes son los que derraman la sangre en los barrios de las principales ciudades de la provincia, es necesario preguntarse por qué hay una contabilidad de los homicidios y nunca aparece un registro del dinero que se mueve como consecuencia de esos negocios asesinos. Se mide la sangre derramada y no se mide nunca el volumen del negocio que la derrama”, concluyó.

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