Copa de la Superliga: en un clima tenso, Central cayó ante Aldosivi en Arroyito

En un clima tenso en el Gigante de Arroyito, Central sufrió una nueva derrota, esta vez frente a Aldosivi en el debut en la Copa de la Superliga. Fue un contundente 2-0 en el que el conjunto de Diego Cocca no hizo pie y terminó insultado por los hinchas a raíz de los malos rendimientos a lo largo del 2019. Con goles de Jeremías Ledesma en contra (aunque el árbitro Fernando Rapallini se lo dio a Javier Iritier) y Ezequiel Videla, el Tiburón de Mar del Plata se impuso como visitante y dejó muy mal parado al Canalla, que sigue sin encontrar un estilo y viajará en busca de la hazaña en la vuelta.

A pesar del gran rendimiento del arquero Ledesma, que evitó una goleada en contra pero que tuvo una acción desafortunada que derivó en la primera conquista de Aldosivi, Central volvió a exhibir una jornada pobrísima de fútbol, con una defensa desordenada y un ataque sin peligro.

Nunca estuvo metido en el juego. Desde el comienzo se mostró impreciso, como cuando Néstor Ortigoza se encerró y sacó un cambio de frente que complicó a la defensa: Ledesma salió a cortar y fue Fabián Rinaudo el que apagó las alarmas recuperando. Pero era todo un aviso de lo que vendría. El arquero ya había tenido una doble atajada fenomenal y Matías Caruzzo casi convierte a favor y en contra.

Un cachetazo tras un centro con pique que lo complicó y una gran atajada a contrapierna a Nahuel Yeri lo erigieron como el destacado. Sin embargo, a los 45’ de la primera mitad, un remate de Iritier dio en el palo y la pelota rebotó en la espalda de Ledesma y se metió para el 1-0.

Al complemento, Cocca mandó a la cancha a Germán Herrera (fue homenajeado con una bandera y ovación a los 17′ de la primera mitad) y pese a algunos arrebatos de entrada, pasados los 25’ del segundo período comenzaron las exigencias de los hinchas, que insultaron a los jugadores y les reclamaron “huevos”.

Sin embargo, el declive fue aún más profundo y un zurdazo del ingresado Videla a los 36’ luego de aprovechar un rebote en el corazón del área local significó el 2-0 que fue letal. Ahí se levantaron aún más los aficionados, que pidieron “que se vayan todos”. Aldosivi aceleró y se encontró una vez más con el fondo canalla desarmado.

Jonás Aguirre lo intentó sin demasiada creatividad y resultó insuficiente. Entre silbidos e insultos, fue el final de la ida en el Gigante y una caída inobjetable de Central, que tendrá en la vuelta en Mar del Plata el desafío de remontar. Lo cierto es que jugando de esta manera, probablemente sea su despedida de la Copa de la Superliga.