Cierra el histórico bar El Rosarino, de calle Salta y San Nicolás

El histórico bar “El Rosarino”, ubicado en calle Salta y San Nicolás, comunicó la decisión de cerrar sus puertas. “A nuestrxs clientes y amigxs lamentamos informar que por razones económicas no podremos continuar con el barcito”, rezó un comunicado publicado en su Facebook. El tradicional bar resistía el paso del tiempo por el afecto de todo un barrio y a un puñado de históricos clientes que lo utilizaron desde su juventud como punto de reunión y encuentro. Esta será la última semana con las persianas altas.

El negocio fue abierto por Manuel Antonio Castaño, un español que lo inauguró el mismo año en que emigró a Rosario, en 1923. El mismo se encontraba emplazado en el Cruce Alberdi, pero luego esa zona fue remodelada y el local fue demolido. En 1962, se mudó a la esquina donde aún se mantiene en pie.

En octubre de 2018, luego de estar cerrado durante casi tres meses, una familia se puso al frente del local con el objetivo de rescatarlo de su declive y darle otra impronta, sin perder los detalles añejos que hacían a su encanto. Compraron un freezer nuevo, colocaron una biblioteca de libros y hasta incorporaron menúes para el mediodía a su clásica carta de sandwichería.

Sin embargo, a solo seis meses de haber iniciado los cambios, la compleja realidad económica nacional llevó a la familia a tomar la decisión de dejar el negocio. “Los precios se incrementan semana a semana y la gente no tiene plata para desayunar como lo hacía antes y menos para almorzar acá en el bar”, señalaron allegados.

“Lamentamos profundamente las políticas de este gobierno que arrasan con todo, incluyendonos. Deseamos que este bar histórico de la cuidad pueda permanecer abierto con una gestión que lo ponga en valor. Si sabes de personas interesadas comunicate por privado”, agregó el texto en las redes. “Por último agradecemos a todxs los que han venido y alentado el proyecto. Esta semana trabajamos normal. Acercate!”, expresaron.

Además de conformarse como una institución social y símbolo barrial, “El Rosarino” sirvió de locación para varios proyectos audiovisuales que filmaron escenas en su interior, como “¿De quién es el portaligas?”, de Fito Páez, “El Rosariazo”, de Gustavo Postiglione y un corto para Buenos Aires.