Central sufrió otra agónica derrota, esta vez ante San Lorenzo

Central sufrió otra agónica derrota frente a San Lorenzo por 1-0 y el ciclo de Paulo Ferrari tocó fondo. Como ya le había pasado en la semana en Chile, esta vez por la fecha 23 de la Superliga, en un Gigante de Arroyito no tan colmado como otras veces, en sintonía con la realidad futbolística que atraviesa el equipo de Paulo Ferrari, otra caída. Eliminado de la Copa Argentina, golpeado en la Copa Libertadores y con una alarmante racha negativa en Superliga, el equipo canalla no levanta. Ya son diez los partidos sin victorias en el torneo local: en lo que va del 2019 no ganó.

En el cierre del partido, a los 48′, el delantero Nicolás Reniero convirtió luego de una falla defensiva y una asistencia del colombiano Juan Camilo Salazar para darle la victoria al Cuervo, que parecía abrazarse a la igualdad. De contraataque y hallando mal parado al local, Reniero se tomó un tiempo y definió con clase para el 1-0 final ante la salida de Jeremías Ledesma.

De menor a mayor, el conjunto auriazul comenzó siendo sometido por el Cuervo, el último del campeonato, pero recuperó la posesión del balón y buscó a través de un tiro libre de Leonardo Gil que tapó Sebastián Torrico y algunos intentos del colombiano Duvan Vergara sin profundidad. Lo peor de Central fue que casi no inquietaron a su arquero hasta el gol de la derrota…

Casi no hubo peligro en los arcos, más allá de las aproximaciones que generó el Canalla luego del ingreso de Néstor Ortigoza, muy claro en ataque pero inexistente en la zona defensiva. Fernando Zampedri tuvo dos chances, una clarísima que le sacó el arquero Torrico tras una asistencia en profundidad de Ortigoza.

En el final, luego de la conquista que sacudió los ánimos en Arroyito, el también ingresado Maxi Lovera intentó con un zurdazo que se fue alto. Los jugadores se fueron entre silbidos e insultos, mientras que el colombiano Vergara se retiró en carrito con síntomas de una lesión en uno de sus tobillos.

Tiro libre peligroso de Gil

Cruce a tiempo de Barbieri

Lo tuvo Zampedri, tapó Torrico