Central jugó mal ante Unión y solo por Ledesma sumó el quinto empate al hilo en la Superliga

Un punto y varios focos de preocupación. Eso es lo que Rosario Central se trae de Santa Fe luego del 0-0 con Unión en la apertura de la fecha 7 de la Superliga de primera división, su quinto empate consecutivo. El elenco de Diego Cocca mostró una versión muy deslucida y lo único rescatable es que mantuvo el invicto y pudo sumar una unidad. Eso sí: con gusto a muy poco.

El modesto equipo de Leonardo Madelón, que llegaba de cuatro derrotas consecutivas, lo superó ampliamente en el segundo tiempo y no ganó sólo porque no estuvo lúcido en la última puntada y Jeremías Ledesma volvió a su mejor nivel. Central generó poco y nada y sólo contó con alguna chance en el primer tiempo.

Los auriazules dominaron el balón durante parte del primer tiempo y se arrimó con cierto peligro sobre todo por el costado derecho de su ataque. Con un Ciro Rius filoso, más la compañía en algunos ataques de Diego Zabala, la primera la tuvo el propio Zabala a los 3 minutos con un disparo cruzado que pasó cerca.

Pero hasta los 20′ fue Unión el que tomó las riendas y se adueñó de la pelota. Ya le generó una chance clara a los 13’: un centro desde la izquierda (el costado más débil de la defensa canalla, el de Nahuel Molina) fue conectado por Bou, que cabeceó por arriba en soledad.

Central volvió a hacerse de la pelota recién a partir de los 20 minutos. A los 21′, llegó con un cabezazo cruzado de Riaño tras un córner que se fue ancho; a los 23’, pateó Rinaudo de afuera y salvó Yeimar; y a los 38’, una buena jugada colectiva fue coronada por Molina pateando por arriba.

La última del primer acto fue de Unión: a los 39’, esta vez Mazzola le ganó por enésima oportunidad a Molina, remató al arco pero contuvo bien Ledesma. Así se fueron al descanso, con un justo 0-0 en el que ninguno se mostró netamente superior al adversario.

El complemento Central lo inició a todo vapor con un centro de Molina que Gamba le quiso bajar a Zabala pero le quedó larga. Aunque eso fue apenas un espejismo, porque después se vio una de las peores versiones del Canalla en el torneo.

Sin conexiones futbolísticas en el mediocampo, con pérdidas de balón continuas casa vez que Gil o Rinaudo intentaban gestar alguna jugada, el que volvió a marcar el pulso fue el equipo de Madelón, aunque esta vez lo sostendría hasta el final. Se instaló en campo ajeno y empezó acumular recuperaciones y contras sobre el área de Ledesma una atrás de la otra. Todas mal definidas.

Una de las más nítidas fue el disparo de Bou dentro del área (tras una pérdida de Colazo) que se desvió y casi se le mete por arriba al guardameta auriazul, que reaccionó con una volada espectacular y la tiró por arriba. Todo fue del Tatengue y a Central no lo mejoraron los ingresos de Colazo, Pereyra ni Ribas.

Los de Arroyito terminaron sufriendo hasta que Echavarría pitó el final. De hecho, lo pudieron perder en la última, pero Brítez in extremis pudo cortar el último pase y salvar a Ledesma de quedar mano a mano. Los jugadores se fueron cabizabjos, sabiendo que el equipo dio otra muestra de involución.

El punto, aunque lo mantiene como uno de los pocos invictos, claramente es insuficiente para sus aspiraciones de lograr la permanencia. Y mirando la mitad vacía del vaso, ya hace cinco fechas que no gana. Sumar de a uno no lo salvará. Y jugar como lo hizo esta noche, menos.