Asesinó a golpes a su pareja, simuló un accidente y lo condenaron a prisión perpetua

Un hombre de 31 años fue condenado a prisión perpetua este miércoles por haber asesinado a golpes a su novia durante una discusión e intentar simular que se había muerto al caer desde la planta alta de su casa. El fiscal a cargo del caso aseguró tras el fallo que Nadia Benítez «venía sufriendo la violencia toda su vida».

  • Se trata del segundo caso en la historia con condena perpetua por femicidio, luego del conocido el pasado 26 de septiembre para Fernando Godoy por el femicidio de Tamara Merlo en Villa Gobernador Gálvez.

El tribunal conformado por los jueces Roman Lanzón, Ismael Manfrín y Mariano Aliau declaró culpable a Federico Alberto Aranda por homicidio doblemente calificado por el vínculo y por mediar violencia de género. La resolución fue acorde al pedido que hizo el Ministerio Público de la Acusación (MPA) durante el alegato de cierre.

«Se pudo acreditar a lo largo de todo el proceso que este hecho no era algo aislado», señaló en conferencia de prensa Adrián Spelta como titular de la Unidad de Homicidios Dolosos.

El femicidio se registró el 5 de febrero de 2017 cerca de las 3.30 de la madrugada en el patio de una vivienda de pasaje Einstein 5730, donde Benítez fue encontrada muerta sobre un charco de sangre junto a su pareja, quien la sostenía en brazos en el suelo.

Según los testimonios recabados en la investigación, víctima y victimario habían ido a cenar a la casa de una pareja amiga a la que él llegó ebrio. Allí consumió más alcohol y a las 2 de la mañana se retiraron de imprevisto luego de una pelea entre ambos.

Al arribar a su domicilio, la pareja tuvo una nueva discusión en el patio que terminó con la muerte a golpes de Benítez​, cuya hija tenía 12 años por entonces.

El relato que ensayó el imputado en los primeros momentos del hecho señalaba que la mujer se había caído desde un balcón. Sin embargo, la autopsia determinó que la víctima murió por varios golpes en la cabeza y la cara que le provocaron tres fracturas en la mandíbula y una en la base del cráneo sobre la nariz y los dos huesos temporales.

A la hora de desmentir el testimonio en relación a las lesiones que presentaba el cadáver, Spelta consideró que Nadia debería haber hecho «una acrobacia tal que era imposible para una persona su altura y su peso».