Amor, militancia, tortura y muerte en el Auschwitz rosarino: la emotiva narración de del Frade

Carlos del Frade compartió en las redes sociales una historia de la ciudad con la militancia y el amor como ejes con un trágico final en el Servicio de Informaciones. El periodista, escritor e investigador rosarino y electo diputado provincial de Santa Fe por el Frente Social y Popular expuso una narración que ya es leyenda y que conmovió a sus seguidores.

El relato

Quizás una de las síntesis más profundas sobre militancia, existencias individuales y amores colectivos sea aquella historia que nos narraran cuatro sobrevivientes del Servicio de Informaciones, el Auschwitz rosarino y dos torturadores que nunca pudieron olvidar esa dignidad.

Ella, quince años, militante de la Juventud Guevarista, había conocido a su compañero, de diecisiete años e integrante de la Unión de Estudiantes Secundarios, en la zona sur de Rosario. Se chicanearon mutuamente. “Que no podés decirte revolucionario si tenés de líder a un general” o él que respondía, “y vos no hablés de trabajadores porque los trabajadores son y serán peronistas”.

Entre militancia, chicanas,peleas y movilizaciones, se enamoraron a finales de 1975. Cuando llegó la noche carnívora se los llevaron a las mazmorras de San Lorenzo y Dorrego. No los pudieron quebrar a pesar de la picana, los golpes y las aberraciones. Los llevaron al primer piso y los dejaron levantar las vendas roñosas y pudieron verse las heridas del paso de la electricidad y los moretones lilas y negros. Entonces ellas le pidió que por favor la despidiera con la primera canción que se le viniera a la memoria. Y él, entonces, cantó el himno.

Muchas veces. Hasta que el más asesino de todos, Agustín Feced, les voló la cabeza con su Magnum. Siempre cuento esta historia. La mejor canción de amor de despedida, para aquel pibe militante de 17 años, era el himno nacional. Ahora, en esta noche pesada en estos arrabales del mundo, emociona saber que pibas y pibes sienten, en lo más profundo de si, que no hay mañana mejor si no es colectivo. Entre el día del militante y el día de la soberanía que será el miércoles, esta narración -tal vez- sea una síntesis de cosas profundas y maravillosas que todavía existen.