A 21 años del siniestro vial que se llevó a Antonella Trivisonno: ella y su familia, ejemplos de vida


“Hace 21 años la vida nos hacía click y nos cambió todo. Ya nada se vivió igual. Aprendimos a mirarnos y a mirar, a escucharnos y escuchar, a perdonarnos y perdonar, todo con un sentido nuevo. Antonella vino a nuestras vidas a enseñarnos lo que es la donación. La de besos y abrazos, la de momentos plenos y alegría que sostiene. Para Anto la donación era una forma de vida. Y así lo entendimos. Y así la recordamos”, expresó Silva Trivisonno, madre de la pequeña que dejó una huella en la ciudad.

Desde hace años buscan establecer el 29 de agosto como el Día Municipal de la Persona Donante de Órganos. Ya habían hecho el mismo pedido al Senado de la Nación para que impulse una ley nacional sobre el Día de la Persona Donante de Órganos, aunque hasta ahora sin éxito. Silvia y Alejandro se convirtieron en referentes ineludibles de la donación de órganos ya que tras tomar la decisión de dar los de Antonella hicieron innumerables campañas para que la ciudadanía tome conciencia sobre la importancia del tema.

Antonella Trivisonno murió el 29 de agosto de 1999 al ser despedida del auto en el que se desplazaba con su mamá y sus tres hermanos. El vehículo fue impactado por otro que pasó el semáforo en rojo. La nena, que tenía 6 años, sobrevivió durante algunas horas pero los médicos no pudieron salvarle la vida. Frente al hecho consumado, los padres tomaron una decisión infrecuente en aquella época: decidieron que los órganos de Antonella fueran utilizados para salvar otras vidas.

“Hace 21 años una nena de 6 años nos dejó con la paz y la certeza de saber que todo lo que teníamos que hacer con ella, lo hicimos mientras vivió. No hay otro tiempo con más certeza que el ‘ahora’, aprovecharlo al máximo es una necesidad y una obligación. Es hacer honor a las oportunidades que se nos presentan. Esa misma oportunidad de vida que se le brinda a un paciente después del trasplante. No la desperdiciemos”, añadieron en sus redes. “Hace 21 años que somos mamá y papá de una nena cuya imagen quedó detenida en los 6 años, pero que fue creciendo y haciéndose gigante en nosotros y en el corazón de todos quienes conocen su historia”, agregaron.

“A 21 años de la muerte de Antonella, nuestra hija de 6 años víctima de accidente de tránsito y donante de órganos, hoy con más fuerza que nunca deseamos que lo que nos vino a enseñar no se pierda: que la donación es del día a día, que es dar lo que el otro necesita y no lo que a mí me sobra, que mejora la calidad de vida de un paciente en lista de espera pero también mejora la calidad de vida de la familia que atraviesa un duelo y que finalmente la donación no tiene que ver sólo con órganos, tejido y sangre sino con que lo mejor de mí viva en vos. Todos podemos salvar vidas. Todos podemos ser salvados”, agregaron.



En primera persona


El 29 de agosto de 1999 teníamos 35 años, 4 hijos sanos de 9 meses, 6, 8 y 10 años con sus 4 abuelos sin grandes problemas de salud; creíamos que  la donación de órganos no era un tema para nosotros. Pero aproximadamente a las 15 de ese domingo un inconsciente pasó  en rojo el semáforo de Salta y chocó nuestro auto en la esquina con Ovidio Lagos.

Como resultado de este accidente, el auto en el que viajaba Silvia con 3 de nuestros hijos volcó. Por la magnitud del impacto el auto se deformó, se abrieron las puertas y Antonella salió despedida del vehículo recibiendo las heridas más severas. Fue derivada al Hospital de Niños Victor J. Vilela. Durante 4 horas, los médicos que tenían nuestra misma edad y con hijos de la edad de Antonella hicieron todo lo humana y médicamente posible para sanar sus graves heridas. Vimos el esfuerzo y dedicación por revertir el estado tan crítico en el que estaba. Lo peor pasó: Antonella murió.

No dudamos en decirle a los médicos que queríamos donar los órganos de Antonella. Tuvimos que insistir; ya que no era común que esto sucediera en esa época. El momento es muy difícil de describir a pesar del tiempo transcurrido. Estábamos muy conmocionados: papás, médicos, enfermeras de terapia,  familia, amigos y hasta la persona que nos hizo la entrevista del Cudaio.

El 30 de mayo de 2000, Día Nacional de la donación de órganos, fuimos invitados a una celebración religiosa y a un homenaje a los donantes. Concientizar se reducía a explicar los pasos de un operativo de ablación y trasplante, describir la angustiante espera de los pacientes o el lamentable desenlace de los que no llegaban a recibir el tan ansiado órgano y por último detallar los requisitos médicos-legales para diagnosticar la muerte encefálica.

Pensamos que ninguna de esas experiencias habían sido las nuestras, las que nos llevaron a tomar la decisión de donar. Reconocimos que donamos los órganos de Antonella por cómo vivió y no por cómo murió.

Sus casi 7 años fueron intensos y plenos. Creció sana y feliz en compañía de su familia y sus amigos. Tuvo la oportunidad de dar y de recibir. Jugaba al fútbol con su hermano mayor y a la maestra-alumna con su hermana. Tenía una inteligencia emocional y lógica tal, que estaba en 2ª grado de la escuela primaria con sólo 6 años.



A partir del 29 de agosto de 2000 comenzamos a contar esta experiencia realizando actividades de difusión. Siempre trabajando como familia.

  • Asistimos a las escuelas, clubes, asociaciones, espectáculos artísticos y deportivos.
  • Los clubes de fútbol de primera división de la ciudad en más de una oportunidad se han tomado fotos como equipo al salir al campo de juego, con banderas en homenaje a Antonella y en apoyo a la donación de órganos
  • Artistas mencionaron la importancia de donar los órganos en sus recitales, sumándose así a las campañas.
  • Un espacio público se destinó para reflexionar sobre el acto de DONAR en la ciudad de Rosario a partir de un proyecto presentado al Concejo Municipal en el año 2002, “la plaza de la donación”.
  • La Unidad de Procuración y Trasplante del HECA lleva el nombre de Antonella Trivisonno por un decreto del Concejo Municipal de Rosario.
  • Talleres, exposiciones, actividades deportivas, jornadas en espacios públicos, en eventos de empresas, etc.
  • Espacio de difusión compartidos en eventos organizados por distintas ONG`s.

 En estos 21 años las actividades se basaron en diferentes premisas:

  • Donar Órganos es Donar Vida.
  • Desde el Amor para la Vida
  • Yo tengo derecho a elegir ser donante.
  • La donación te hace grande
  • La donación de amor es actitud de VIDA
  • Viví de tal manera que al morir lo único que te quede por donar sean tus órganos.
  • Que lo mejor de mí viva en vos; que lo mejor de vos viva en mí
  • Todos podemos salvar vidas; todos podemos ser salvados
  • Abrazar mi vida, abrazar al otro, abrazar la donación.
  • La medicina SANA, la donación SALVA

Consideramos:

  • Que la donación es una actitud de vida: altruista, desinteresada, voluntaria y comprometida. Debería ser un hecho cotidiano.
  • Que la donación no tiene que ver sólo con órganos, sangre o tejidos; sino con que lo mejor de mí pueda vivir en vos
  • Que muchas personas hacen de su vida una donación aunque no lleguen a la posibilidad efectiva de donar sus órganos.
  • Que la donación no sólo mejora la calidad de vida del paciente que está en lista de espera sino también tu propia vida en vida.
  • Que la donación ayuda a la familia donante a transitar el duelo no solo desde la pérdida.
  • Que durante estos 20 años las leyes han acompañado el grado de concientización de la sociedad sobre la importancia de la donación.
  • Que no existe un reconocimiento en particular al donante y a su familia.

Solicitamos que se arbitren los medios para establecer el 29 de agosto como día nacional del donante.

Saludamos muy atentamente, Silvia y Alejandro Trivisonno.



⚫ En memoria de Antonella Trivisonno